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ENTRE LINEAS

Vestuario de caballeros (1ª parte)

Vestuario de caballeros (1ª parte)

Estoy convencido que cualquier mujer, daría lo que fuese por la información que se puede extraer de un vestuario de caballeros. No me estoy refiriendo a determinadas características anatómicas de los sujetos visibles para los que allí nos encontramos, que también, sino las que se pueden sacar observando determinados comportamientos de los individuos cuando utilizamos ese santuario “pre” y “post” modelación muscular.


Un dato que no escaparía al interés de las damas, sería el del estado civil de los sujetos o si ‘disfruta’ o no de una relación estable. Nada más sencillo adivinarlo si la señora tuviese acceso al vestuario de caballeros, allí dónde no sólo desnudamos el cuerpo, sino también nuestra alma. Dejamos al descubierto nuestros secretos mejor guardados, en este caso, sin darnos cuenta. No es que se puedan ‘cazar’ conversaciones, que las hay, de varones imprudentes que airean conquistas de sus secretarias u otras ocupaciones, igual de dignas. No se trata de escuchar nada, máxime cuándo ese tipo de varón tiende a la exageración de su poder de seducción y, sobre todo, del despliegue de sus artes amatorias. Es algo mucho más sencillo. Se trata de ver qué hace el hombre en ese vestuario para saber cómo es y cuál es su situación.




Veréis. Un casado tiene tendencia a limpiar de pelos y jabón el suelo cuando se ducha. Evidentemente como se trata de la ducha del vestuario y no la de su casa, no lo hace pero puedes verle cierto movimiento, totalmente instintivo, cuando termina de ducharse dirigiendo el aparato al suelo para que el agua empuje por el desagüe, pelos y jabón, y así dejarlo limpio como una patena. Si quieres hacer la ‘prueba del nueve’ con el casado, mira su taquilla. Totalmente ordenada. Los pantalones colgados en la percha y doblados por la raya natural de la plancha, la camisa o jersey guardando un orden armónico y los zapatos alineados uno al lado del otro con sus calcetines dentro y no amontonados de cualquier forma. La bolsa de deporte del casado suele llevar tres bolsitas de plástico en su interior, de esas que te dan en el supermercado para poner la compra. Una de ellas es para poner la ropa sucia cuándo acabas el ejercicio; otra para las zapatillas de deporte y, la tercera, para las chancletas de la ducha. En algunas versiones de gimnasio, los que tienen piscina, el casado se puede llevar hasta una cuarta bolsa de plástico en la que se pone el bañador y la toalla piscinera (diferente a la toalla utilizada para el secado de las abluciones en la ducha) todo ello para evitar que se moje el interior de la bolsa de deporte. Ese casado que acabo de describir, además, lleva varios años de matrimonio. El aprendizaje en la domesticación de los varones, lleva su tiempo.

Orientación

Orientación

No tengo brújula, pero sé dónde está el Sur. He perdido el Norte a pesar de tener mapa y la guía de mis sentidos me indica que debo ir hacia el Este. Aunque sé que, tarde o temprano, acabaré en el Oeste. Así que de momento será mejor que me quede en el centro de mi Universo, dando vueltas en círculo.

Todos somos 'Sims'

Todos somos 'Sims'

- Hija tendrías que leer mas libros y jugar menos a los ‘Sims’ con el ordenador - dijo el padre preocupado porque su niña de once años había sustituido el hábito de leer por el de manejar la ‘ventana mágica’ del PC.

- Papá, tú te pasas las tardes en el ordenador y no lees nada de nada -replicó la menor con cierto fastidio.

- Mira no leeré libros, pero leo ‘diarios’ que me distraen más que los libros y me enseñan a escribir copiando lo que veo de otr@s -se justificó el padre obviando, eso si, sus incursiones dudosamente culturales por el Messenger y páginas de contactos.

- ¿Qué es eso de los ‘diarios’ papá?

- Pues los diarios son páginas que escriben personas contando las cosas que les pasan en su vida, sus aficiones y todo eso.

- Entonces, papá -dijo la pequeña con una sonrisa de triunfo dibujada en su cara- jugar a los ‘Sims’ es mucho mejor que leer la vida de los demás.

- ¿De verdad?

- Claro. Fíjate. Tu lees lo que los demás hacen y yo, con los ‘Sims’ , construyo las vidas que tanto te distraen y te instruyen.

¿Estamos educando ’monstruas’?

¿Recuerdas?

¿Recuerdas?

Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico..."Pitopito gorgorito... ¿dónde vas tú tan bonito? ...A la era verdadera... pim pom fuera!"


Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple "No ha valido" o "cruci!!"

 

Los errores se arreglaban diciendo simplemente “Empezamos otra vez"

 

El peor castigo y condena era que te hicieran escribir cien veces “No debo..."

 

Tener mucho dinero, solo significaba poder comprarte un helado o una bolsa de chucherías a la salida del cole...



El balcón de tu casa era la almena de tu castillo y podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...

 

Para salvar a todos los amigos... bastaba con un grito de..."Por mi! Por todos mis compañeros!! y por mi primero!!"

 

Siempre descubrías tus más ocultas habilidades, a causa de un... “¿A que no haces esto?"

 

No había nada más prohibido que jugar con fuego...

 

Para salir de una situación comprometida bastaba con decir “¡¡ Salvado ¡!”




Uno de los mayores misterios que asaltaban tu mente, era comprender el porqué cuando lanzabas una piedra al agua con todas tus fuerzas, ésta “planeaba” durante unos segundos hasta que se hundía.

 

“¡¡TONTO EL ULTIMO!!" Era el grito que nos hacía correr como locos hasta que sentíamos que el corazón se nos salía del pecho...

 

El ‘polis’ y ‘cacos’ era solo un juego para el recreo, y por supuesto era mucho más divertido ser ladrón que policía...

 

Los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...

 

La mayor desilusión era sólo haber sido elegidos últimos para el equipo del cole...



Los hermanos mayores eran el peor de los tormentos, pero también los más celosos, fieles y feroces protectores.

 

Nunca faltaban los caramelos que tiraban los reyes en Navidad, ni el dinero que nos dejaba el ratoncito Pérez bajo la almohada cuando se nos caía un diente...

 

"GUERRA" sólo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase...

 

Los helados constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales...

 

Tu bici se transformaba en una poderosa súper moto con solo poner unos cartones en la horquilla para que hicieran ruido contra los radios.

 

Quitarle las ruedas pequeñas significaba un gran paso en tu vida....

 

El mayor negocio del siglo era conseguir cambiar los diez cromos repetidos por el que hacía tanto tiempo que buscabas...

 

El único problema que teníamos con la vivienda era el poder hacer cabañas con ramas cuando íbamos de excursión al campo...

 

Todos te admiraban si lograbas cruzar la comba mientras saltabas...

 

Era un gran tesoro si encontrabas trozos de escayola de las cubas y podías dibujar "el tejo" en el suelo para jugar...

 

Lo más divertido: Saberte la coreografía de XUXA, BOMBOM XIP... y bailarla con tus amigas o comentar el último capítulo de "CAMPEONES" e intentar imitar la "Catapulta infernal" con tu mejor amigo...




Sentarnos frente al televisor... a las 5 en punto con los ojos desencajados y ver los "Chiripitifláuticos"… Y hacernos los despistados cuando salían en la ‘tele’ la familia “Telerín” cantando aquello de “Vamos a la cama…” para que nuestra madre no nos enviase de inmediato a dormir…



Creerte superman o supergirl... y ponerte el "babi" del cole a modo de capa mientras subías en cualquier escalón y deseabas con todas tus fuerzas poder volar como ellos...

 

Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más. Un balón, una comba y dos amigos con los que hacer el ganso durante todo el día...

Odiar el amor

Odiar el amor

Odio esta mentira que es el amor, que necesita tanto para crecer y tan poco para morirse.

 

Odio que exista tu recuerdo y no lograr borrarte de la memoria para siempre.

 

Odio tener que soportar de por vida tu olor rozando mi desconsuelo, tu voz quebrando mis silencios.

 

Odio las eternas imágenes del teatro en que nos quisimos danzando a mí alrededor. Fantasmas que recordarán, que un día fuimos y hoy ya no somos.

 

Odio no poder odiarte después de haberte amado y que me empuja al abismo que deja el vacío de sentimientos.

 

Y duele tanto este amor que se nos va, que creo que con él se ira una parte de mi... Aunque también yo sea otra mentira.

Dueña del silencio

Dueña del silencio

En mi mente guardaba la voz que nunca te escuché. Almacenaba suspiros, gemidos de placer de tantas veces que hicimos el amor regalándonos caricias llenas de palabras en un mundo virtual. Eran sonidos llenos de imaginación, canciones que nos acompañaron en el camino que recorrimos juntos. Cuando te fuiste quise borrarlo todo buscando el silencio. Vano intento. No me di cuenta que el silencio lo llenas tú.

Conversación con un Día

Conversación con un Día

¿Qué te ocurrió Día que has amanecido triste? ¿También los días lloran? ¿Acaso los días vivís?


- “Pues si”, me responde el Día, “Toda una eternidad”

 

Así que tú eres el mismo Día de siempre, el que ha contemplado el devenir de los tiempos, la vida de todos ¿No era cada Día distinto? ¿No sois uno más cada vez que el Sol se esconde?

 

Entenderé tu pesar si me dices que “siempre eres el mismo Día”. Pero si cada Día que pasa es diferente, estoy convencido que ‘vosotros’ nunca llegaréis a comprender todo este embrollo de nuestro alrededor aunque, en cierto modo, os parezcáis a nosotros, a los humanos. Como nosotros, cada vez que nacéis lo hacéis para vivir algo eterno, pero no es así y vuestra vida es paralela a la del hombre.

 

Nos anunciáis con vuestra luz la alegría de vivir, de que estáis aquí y formáis parte del Universo. Algo parecido a nuestra juventud, llena de propósitos, de ilusiones, de esperar siempre de ‘vosotros’ algo nuevo y bueno. Luego en el atardecer, nos anunciáis vuestro ocaso, el fin próximo, pero aun hay un poco de luz como si encerrarais una esperanza casi sin ella misma ¿Te has fijado que es igual a nuestra madurez? Todas aquellas ilusiones y propósitos se han empezado a apagar y estamos cerca de alcanzar nuestra conformidad con todo y por todo aunque aún conservemos algún anhelo, en el inconsciente-consciente mundo de los sueños. Esa es la luz que nos queda en nuestro atardecer.

 

Más tarde, tú, ya resignado y cansado acabas por oscurecer… pero incluso en ese momento, te quedan las estrellas iluminando el Cielo, como mudos testigos de los deseos cumplidos. Todas ellas te corresponden, son únicamente tuyas, para nosotros son inalcanzables, aunque esa luz, que nos pertenece, nos recuerde que una vez, que un Día, fuimos porteadores de un sueño.

Ha pasado todo un Día, ha pasado toda una Vida con la misma rapidez que una estrella fugaz cruza el firmamento.

 

(21 de marzo de 1974)

Sin pelos en la lengua

Sin pelos en la lengua

Llevaban unos años de casados y el tedio se había apoderado de sus vidas. Un día él se atrevió a confesarle una de sus fantasías sexuales.

 

“Quiero que te depiles entera”, le dijo. “Que no dejes ni un solo pelo en tu cuerpo”.

 

Ella lo hizo… y le dijo todo lo que pensaba, todo lo que sentía, todo lo que quería.

 

Aquella noche se amaron como nunca antes lo habían hecho.

Signos de distinción

Recojo el testigo que me dejó unjubilado (menuda faena ¿eh? ) para que continúe la cadena ‘diariera’, sobre manías o hábitos que tengamos l@s ‘diarier@s contaminad@s’. Antes de entrar en materia quisiera hacer dos consideraciones. La primera es que, por si no lo había manifestado anteriormente, soy muy poco dado a seguir los eslabones de “La Red”, prefiero construir los míos. No obstante como, de maduro, quiero ser como unjubilado, al que un día pediré el secreto de cómo llegar con las ganas y buen humor en el que él ha llegado a su estado, lo haré con mucho más que agrado. La segunda consideración es que, queridas y menos queridos que me leéis, los que pasamos de los cuarenta (años) no tenemos manías ni hábitos. Lo que tenemos son signos de distinción y, por lo que a mi se refiere, a raudales. A ello.


 


Un hombre avanzado a su tiempo. Mi reloj siempre lo tengo adelantado media hora. Ni un segundo más, ni un segundo menos. Eso que no es un reloj como para llevar ni adelantado, ni atrasado, podría ir siempre en punto pero no. Me gusta celebrar con tiempo el año nuevo, llegar el primero a todas partes y, por supuesto, llegar primero que la parca e intentar hacerla alguna jugarreta.

 

Alimentación. Las ensaladas y verduras, de las cuales soy un consumidor diario, las aliño con aceite y limón en sustitución de sal y vinagre. Es más no le pongo ni sal, ni azúcar, ni sucedáneos a alimento alguno porque, para ‘salado’ y ‘dulce’ me basto y me sobro. ¡Ahí queda eso!


 


En la cama. Como es un lugar dónde permanezco más de un tercio de mi tiempo, necesito comodidad y perspectiva. Eso consigo apoyando mi cabeza sobre dos almohadas lo que tiene dos ventajas… o tres. Una de ellas es que te permite ver desde un punto más elevado del que está tu acompañante o acompañantes, permitiéndote, desde esa atalaya, dominar la situación. La otra es que, si el tálamo tiene tres almohadas, cuando se incorpora una tercera persona jamás estará falta de un apoyo en su cabeza. Otra de las ventajas es que, en las pocas noches de soledad que tengo y dada mi costumbre de dormir abrazado a mi compañera/s, dos almohadas son la justa y necesaria medida. Duermo todo el año con pijama de pantalón y manga corta… cuando lo llevo, claro está.


 

 


Comunicación. Intento expresarme y escribir correctamente construyendo lo mejor que se las frases. Otra cosa es que lo consiga. En consecuencia no me gusta ver un escrito con faltas de ortografía, sin los correspondientes signos de puntuación, mal construido o poco fundamentado. Eso se trasluce en mis conversaciones por Messenger y en los mensajes del móvil. No abrevio las palabras, ni escatimo acentos. Y otra cosa. No me dejo invadir por barbarismos lingüísticos. Así que, si una denominación tiene su palabra correspondiente en castellano o catalán utilizo las de estos idiomas. Un ejemplo es que no utilizo la palabra “blog”, sino diario, ni la palabra “post”, sino escrito o artículo.

 

Relaciones personales. Desde el momento que contacto con una persona sea de la forma que sea, las asocio a colores de una manera casi inconsciente. El color puede variar en intensidad y textura a medida que avanzo en ese conocimiento con la persona,  pero jamás varía el color originario. Ahora no me empecéis a preguntar con qué color os tengo asociados ¿eh?.

 

Y aunque tengo ganas de ‘rebotar’ a cinco personas más para que hablen de sus manías, hábitos o, en su caso, signos de distinción, me abstendré y haré de ‘estación término’ de la cadena.

 

El zorro y las uvas

El zorro y las uvas

 

 

Andaba el zorro merodeando a la zorra para conquistarla, pues bebía los vientos por ella. La zorra, aunque le correspondía, lo trataba con desdén porque sabía que con ello incrementaría el deseo de su amado por ella. La estrategia daba buen resultado ya que el zorro procuraba a su amada los mejores manjares que ofrecía el bosque. Ora una tierna gallinita, ora un opulento lirón.

 

 

 

Tantas exquisiteces comía la zorra que tan poco esfuerzo le costaban, que su figura fue adquiriendo consistencia y, sobre todo, peso. En cambio el zorro, con tanta caza, con tanta subida y bajada, con tanto ir y venir, tenía un cuerpo que era pura fibra y se había convertido en un zorro muy apuesto al que las otras zorras del bosque se empezaban a disputar.

 

 

 

 

 

Sabedora de ello la zorra decidió poner remedio a la situación y se puso patas a la obra, mejor dicho, se dispuso a hacer dieta. Así que le dijo a su amado que no cazase para ella ni más gallinas, ni más lirones. De ahora en adelante lo que comería, serían alimentos que le devolviesen su figura.

 

 

 

“Mi amor” le dijo el zorro “sabes que estoy enamorado de ti no por tu físico, sino por tu mente. Sin embargo, dime lo que quieres y lo conseguiré para ti”.

“Uvas” le contestó la oronda amada. “Quiero que me traigas un buen racimo de uvas”.

El destino quiso que esa conversación fuese escuchada por una zorra de las que porfiaban al atractivo zorro. Tanto le gustaba que ideó un plan para que fuese suyo. Como era una zorra muy lista y leída, sabía, por otros cuentos, que su soñado raposo nunca llegaría a la parra ya que la altura de la misma estaba fuera de su alcance y, además en aquella época del año, las uvas estaban verdes. Entonces fue hasta un mercado próximo, que existen en todos los cuentos como este, donde sabía que encontraría una de aquellas tiendas en las que vendían frutas de invernadero. Se hizo con un par de hermosos racimos de uvas y, acto seguido, los roció con un potente somnífero capaz de dormir a la zorra más resistente.

Como ya había previsto la zorra lista y leída, el zorro por más que se esforzaba,no pudo alcanzar las uvas que estaban en la parra. Cuándo llevaba tres intentos y se disponía a efectuar el cuarto, apareció la zorra con sus dos racimos de uvas convenientemente preparados.

 

“Ten, te los regalo” le dijo la zorra instruída al esforzado zorro galán extendiéndole los dos racimos de uvas, “yo no los necesito en mi dieta”.

 

“Muchas gracias” contestó el incauto zorro haciéndose con los racimos “no se cómo agradecértelo”

 

“Lo sabrás. Ya lo creo que sabrás”, pensó la zorra astuta.

 

 

Cuando el zorro galán le llevó los dos racimos de uvas a su enamorada, ésta se los comió sin pensárselo y, como era de esperar, cayó en un profundo sopor con lo que el zorro, no pudo demostrar físicamente a su zorra cuánto la quería por su mente. A esto que apareció la taimada zorra con solo su pelaje por vestido y ofrecióse al zorro. Éste, que ya andaba algo bajo de defensas con tanta calentura atrasada, sucumbió a los encantos de la pécora zorra y no le quedó otro remedio que retozar con ella hasta que, al amanecer del siguiente día, despertó la zorra fondona y los encontró abrazados y desnudos durmiendo en la verde pradera.

Os ahorraré lo que vino después porque estoy convencido que conocéis la escena que se montó. Si que os contaré el final y no es otro que, la zorra sedimentada y el zorro galán se separaron y éste se fue a la madriguera de la zorra leída e instruída y, como era de suponer, la agasajaba cazando para ella gallinas y algún que otro lirón. Podría decir que esto es otra historia, pero no, no es otra historia. Este es un cuento, el de nunca acabar.

Cuestión de polvos

Cuestión de polvos

Ya está aquí. Tras siete años de viaje espacial y más de cuatro mil setecientos millones de quilómetros recorridos, la cápsula “Stardust” ha regresado a la Tierra. Después de salir indemne de su coqueteo con el cometa Wild 2, de quién recogió pequeñas rocas y partículas de polvo, los científicos afirman que dicho material transporta las moléculas que nos ayudarán a descifrar el origen del sistema solar y, en  consecuencia, arrojarán luz sobre  la vida en la Tierra.

 

Lo que no entiendo es cómo han malgastado tantos recursos en dicha operación porque, si de polvos estelares o cósmicos se trataba, con preguntarme habría bastado.

Somos

Somos

Somos deseo, anhelo.

Somos lo que no decimos.

Somos nuestros sueños.

Somos inconsciente posible, conciencia inalcanzable.

Somos la oscuridad que sigue a la luz que no vemos.

Somos pensamiento futuro, pasado que no fue.

Somos cuerpos de agua, océanos de dudas.

Somos bellezas que piensan, fealdades de escaparate.

Somos nosotros, unión de soledades.

Somos lo que nos falta, lo que no tenemos.

Somos seres por defecto.

Epitafio



Fría seducción

Fría seducción

La montaña es una mujer que, cuando se engalana, le pide al cielo la cubra de nieve. A mi me encanta acariciarla deslizándome suave y lentamente por sus laderas llenas de blanco… y ella me corresponde. Lo se porque noto como calienta la tierra que le sirve de lecho.

 

Por eso me echan de todas las estaciones de esquí, porque les fundo la nieve y les arruino el negocio.



(El autor con cara de espanto pensando en toda la nieve que se tenía que comer)

 

 

(Estilo depuradísimo de bajada)
 
 

(Preparándome para volar, perdón, levitar)

 

 

(Lo conseguí. Sin los esquíes en la nieve)

Inquieto y preocupado

Inquieto y preocupado

Ando inquieto y preocupado. No es porque sea catalán, viva en Cataluña, hable y escriba en esa lengua, sea gay felizmente casado en espera de adoptar un varón venezolano, tenga unas reputadas bodegas en las que elaboro cava y esté a la expectativa de que la Administración me haga entrega de unos documentos que se incautaron a mis abuelos durante la contienda civil y que ahora están depositados en Salamanca. No es por eso. Lo mío va de humos. Fumo porros y resulta que un vecino mío, que me tiene ojeriza, se ha enterado y temo que me denuncie. Y es que, al igual que la Nación es indisoluble como el aceite en el agua, tal y como se establece en la Constitución española y cualquier contravención a dicho principio obligaría a la intervención de las fuerzas armadas en pro de salvaguardar la unidad patria, fumar substancias ilegales violenta no se cuántos principios constitucionales que llevan aparejadas tantas condenas a muerte como preceptos constitucionales quebrantados. Y, la verdad, me gustaría hacer el tránsito al otro barrio ‘aspirando desmesuradamente’ el humo caliente de mis porros y no por una ‘indigestión masiva’ de frío plomo.






El, hasta ahora, teniente general José Mena Aguado, jefe de la fuerza terrestre del ejército español, también anda “inquieto y preocupado”. Pobrecito. Casi me pongo a llorar (de terror) cuando leí parte del discurso que pronunció por la celebración de la Pascua militar del día 6 de enero, ante el actual rey de España y la cúpula militar en pleno.



“La preocupación por la unidad de España se ha desatado con la presentación del proyecto del «Estatuto de Cataluña».


La historia se repite. Basta leer los discursos de los Diputados Companys, Ortega y Gasset y Azaña cuando en mayo de 1932 las Cortes españolas debatieron el Estatuto de Cataluña. Curiosamente, el entonces Diputado Azaña, que fue un firme defensor del Estatuto de Cataluña cambió radicalmente su visión del Estado y su actitud cuando alcanzó la Presidencia de la República, propugnando un Estado Regional, antecedente del actual Estado de las Autonomías.

 


En todas mis visitas a las Unidades he aprovechado los encuentros con Cuadros de Mando y Tropa, para transmitirles un mensaje de tranquilidad, no exenta de inquietante preocupación.


 

 

Siempre he recalcado que los militares no debemos entrar en disquisiciones políticas que, lógicamente corresponden a los políticos. Ahora bien, es nuestra obligación alertar de las graves consecuencias que podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña, en los términos en que está planteado, tanto para las Fuerzas Armadas, (como institución), como para las personas que las integran, en tres aspectos verdaderamente preocupantes para nosotros.


 

 

 

El primero es el concepto de nación, en el que no voy a entrar porque el artículo 2 de la Constitución Española lo expresa clara y rotundamente: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

 

 

El segundo es el de la lengua. El hecho de que en una Autonomía sea exigible el conocimiento de su lengua particular es una aspiración desmesurada que obligaría en las Fuerzas Armadas a regular los destinos a esa Autonomía de la misma forma que actualmente se regulan los destinos en el extranjero. Es decir, que los destinos a Cataluña, País Vasco y Galicia estarían supeditados a la voluntariedad de los militares que quisiesen acreditar el conocimiento de la lengua que fuese exigible en cada Comunidad.

 

 

El tercero está relacionado con la justicia. Las Fuerzas Armadas están desplegadas en todo el territorio nacional. La actual independencia de los Tribunales de Justicia de las Autonomías crea graves problemas en las Fuerzas Armadas al producir sentencias dispares para hechos similares que, (sin estar incursos en el ámbito estrictamente castrense, cuyo tratamiento corresponde a la jurisdicción militar, según el artículo 117, apartado 5 de nuestra Constitución), afectan al régimen interior de las Bases, Acuartelamientos o Establecimientos militares y a las expectativas profesionales de cada uno de los componentes de las Fuerzas Armadas. Este problema se agravaría mucho más con la aparición de poderes judiciales autonómicos, independientes del Estado.

 

 

Afortunadamente, la Constitución marca una serie de límites infranqueables para cualquier Estatuto de Autonomía. De ahí mi mensaje de tranquilidad. Pero, si esos límites fuesen sobrepasados, lo cual en estos momentos afortunadamente parece impensable, sería de aplicación el articulo 8º de la Constitución: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército de Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad y el ordenamiento constitucional».

 

 

No olvidemos que hemos jurado, (o prometido), guardar y hacer guardar la Constitución. Y para nosotros, los militares, todo juramento o promesa constituye una cuestión de honor 

 

 

 ¡¡¡¡ HORRRRRRRRRRRROOOOOOOOOOOORRRRRRRRRR !!!!

Por la pista larga

Por la pista larga

Ya que nadie se atreve a intentarlo conmigo por la pista corta, me voy a ver si alguien es capaz de arriesgarse por la pista larga. Nos leemos en unos días y, si no nos leemos, que sea por falta de luz...

Reflexión acabando el año...

Mi atributo masculino más importante es feo, pero me gusta tenerlo así, porque, si aún siendo feo me lo chupan, teniéndolo bonito ¡! se lo comen ¡!

 

 


¿Pero qué foto pensabais encontrar? Lo más importante para mí es escucharos…Laughing

Me gustan los piercings...

Me gustan los piercings...

Me gustan los piercings…

Pero deben ser de titanio porque es un metal ligero y fuerte, además de buen conductor de la electricidad y el calor.

 

Me gustan los piercings…

De titanio y que tengan pequeños cristales que asemejen brillantes. Dos y de color violeta oscuro, porque ese color es el de la noche con luna llena.

 

Me gustan los pearcings…

De titanio, con dos brillantitos de color violeta oscuro y engarzado en el ombligo, porque el ombligo es el oasis donde a mi lengua le gusta reposar cuando transita por el camino que le lleva al manantial de deliciosos jugos.

 

Me gustan los piercings…

De titanio, con dos brillantitos de color violeta oscuro, engarzado en el ombligo, pero tiene que ser el ombligo de una mujer, porque me gusta deslizar mi lengua, mis manos y, en definitiva, mi piel, por una piel suave y caliente.

 

Me gustan los piercings…

De titanio, con dos brillantitos de color violeta oscuro, engarzado en el ombligo de una mujer y sin vello en su cuerpo e, incluso, sin pelo en su cabeza, porque al deseo no hay que ponerle ni una sola traba por muy pequeña que sea.

 

Me gustan los piercings…

De titanio, con dos brillantitos de color violeta oscuro, engarzado en el ombligo de una mujer sin vello en su cuerpo y que tenga una mente abierta, porque las mentes abiertas son las únicas que funcionan, al igual que los paracaídas que necesitan abrirse para cumplir su cometido.

 

Me gustan los piercings…

De titanio, con dos brillantitos de color violeta oscuro, engarzado en el ombligo de una mujer sin vello en el cuerpo, que tenga una mente abierta y un corazón que, aunque escondido, sea grande, porque solo en un corazón grande cabrá mi sensatez cuando la pierda... o me la absorban.

 

Me gustan los piercings… pero no cualquiera.

¡ Menudas fiestecitas nos estáis dando !

¡ Menudas fiestecitas nos estáis dando !

Este País anda conmocionado y paralizado. Un halo de expectación mantiene en vilo las almas de los españolitos y españolitas que no apartan sus ojos de la pantalla de su televisor, ni sus oídos de los transistores o MP3 con dicha función incorporada. A la conmoción que supuso la inesperada muerte de “papuchi”, aquél nonagenario casado con una cubana a la que triplicaba la edad, ilustre acuñador de frases en el “horterario popular” (raro, raro, raro) y padre oficial de una criatura de pocos meses, otra en camino y otra más que “¡hhhheeeeeeeeeeyyyyyyyyyyyy!” va presumiendo por ahí, hay que sumar el I.A.M. o infarto agudo de miocardio que afectó a la inigualable ‘saeta rubia’, al irrepetible, al único, Alfredo Di Estéfano, presidente honorario del Real Madrid y mítico exjugador de la pelota del R.C.D. Español amén del citado Real Madrid desde que el régimen político imperante en aquella época, principios de los cincuenta, decidió que tamaño jugador no debía vestir la zamarra azulgrana, sino la inmaculada madrileña. No se si será por eso que los “partes médicos habituales” del caballero Di Estéfano se asemejan cada vez más a los del fenecido dictador, Franco (para los que no lo sepan) o porque el País no duerme pensando en la evolución de su salud.



Pero como este País es alegre por naturaleza y como es Navidad y tiene unos mandatarios que no nos los merecemos, ha decidido exportar esa diversión a todos los confines del planeta, haciendo brotar en los labios de cada ciudadano de este mundo (y quién sabe si del más allá) una sonrisa. Bueno, ha sido una sonora carcajada. Y es que nuestra Casa Real (la verdadera) ha decidido felicitar las Navidades y el próspero año nuevo a todo bicho viviente de las cancillerías, con una postal virtual. Es decir que la Familia Real ha enviado una foto virtual de ella misma al mundo real, un fotomontaje de la real pareja junto con todos sus nietos, también reales, pero hechos de manera virtual (¡ que lío me estoy haciendo ¿no?!). Parece ser que al que utilizó el “Fotochop” se le fue un poquitín la mano, el pie en este caso, del monarca, y lo instaló en la foto con una pierna de menos. A la soberana, le desencajó la cabeza y a la niña de la Infanta que tiene una hipoteca en “La Caixa” le puso cuerpo de muñeca “chochona”. Se comenta que el fotomontador no es otro que el republicano Carod-Rovira que ha querido con ello reinvindicar, por un lado, su causa republicana y, por otro lado, su causa. Eso, su causa… La suya ¿eh?


Afortunadamente la familia real-virtual ha deshecho rápidamente el entuerto o puzzle fotográfico, gracias a que en su familia tiene incorporado a ese talento de la comunicación que no es otro que Jesús Ortiz, con amplia experiencia en entrevista a líderes de “talante” universalmente reconocidos y que se publican en revistas de gran difusión … notarial

Deseos para todo tiempo

Deseos para todo tiempo

Deseo, en primer lugar, que mis amigas y mis amigos, tengan felicidad porque su felicidad será recibida como propia.

 

También deseo felicidad a mis conocidas y conocidos porque, tanto si transitamos una parte del camino juntos, como si no lo hacemos, siempre nos quedará el haber sido felices en compañía.

 

Pero a quién de verdad deseo felicidad es a mis enemigas y enemigos porque, viviendo esa felicidad, se olvidarán de la mía...